Para elaborar mi rúbrica he tenido
en cuenta los siguientes estándares de aprendizaje:
Habla en clase de los libros que
ha leído y trabajado y comparte sus impresiones con sus compañeros.
Redacta textos personales de
intención literaria y creativa.
Utiliza para consulta recursos
variados y los cita adecuadamente.
Se expresa con rigor, claridad y
coherencia.
Aporta en el ejercicio un punto
de vista crítico y personal.
Por otra parte, la realización
del ejercicio me ha obligado a rectificar respecto a los estándares a evaluar.
He tenido que omitir algunos que vinculados a la realización de un
trabajo concreto, por ejemplo los relativos a la obra de teatro, e incluir
otros de carácter actitudinal y orientados a calificar la manera de interpretar
el trabajo del otro y cómo se interpretan y asumen las críticas que se aportan al trabajo
propio por parte del resto de compañeros.
Los estándares se concretan del
siguiente modo:
Acepta las críticas y
es capaz de integrar las propuestas de mejora en su trabajo.
Aporta mejoras de
interés al trabajo de sus compañeros argumentando con corrección.
La suma total de los
apartados arroja un saldo de diez puntos y he primado cuantitativamente, aunque
no de manera muy significativa, estándares que tienen que ver con la
realización y exposición individual de textos. En estos casos los apartados
puntúan 0,2 puntos, en lugar de 0,1.
Además de esta rúbrica
orientada a la heteroevaluación, he incluido una rúbrica de aplicación para la
evaluación entre pares.
En la sesión de exposición entre los diferentes grupos,
según recojo en la línea del tiempo de mi tarea integrada, estos debían evaluar
mediante la plantilla a la que me refiero la exposición de sus compañeros. Su
finalidad se orientaba a señalar, en sus líneas generales, las deficiencias y
virtudes que los trabajos de los respectivos grupos pudieran tener antes de exponerse
a los “alumnos invitados”, es decir, previamente a la exposición colectiva del
producto.
Respecto a las cuestiones
que se plantean en el ejercicio, puedo decir, como he expresado en otro lugar, que
el empleo de rúbricas proporciona un sistema de evaluación tan detallado que
deja poco espacio a la réplica del evaluado ya que el nivel de objetividad del
mismo es prácticamente absoluto. Considero, en cambio, que la labor de su
realización es costosa en tiempo y esfuerzo, si bien es cierto que una vez
elaboradas, junto con las tareas a las que deben acompañar, se pueden aplicar
indefinidamente.
Los estudiantes, si
pretendemos que jueguen un papel activo en el proceso de aprendizaje, tal y
como hemos visto, deben conocer las rúbricas que van a aplicarse desde el
primer momento. Luego deberían presentarse en, al menos, dos ocasiones, una al
comienzo de la tarea que se vaya a realizar y otra tras haberles evaluado y a
la par que conocen el resultado de la evaluación.
Mi empleo coincidiría,
sin duda, con estos dos momentos para
poder obtener una evaluación objetiva de la tarea que fuese de la que los
alumnos habrían tenido noticia previamente, pero, además, me parece una
herramienta muy útil para la evaluación entre pares, y por lo tanto tendría
incidencia en medio del proceso educativo, con una clara función metacognitiva
y motivadora.
Por este motivo, además
de por lo explicado líneas más arriba, aporto la rúbrica para la evaluación
entre pares y la rúbrica para la heteroevaluación.
Rúbrica para la heteroevaluación:
Aquí la tenéis en .pdf:
Rúbrica para la evaluación entre pares:
Aquí la tenéis en .pdf:






